En los meses de Junio y Julio mis actividades
CAS fueron la maratón de la Asociación peruana de síndrome de down y la visita
al colegio Josefina Serrano en el Cusco.
Si alguien se
compromete y se mentaliza para lograr una meta, la alcanzará
Lo que
aprendí en la maratón de la Asociación peruana de Síndrome de Down, en la cual
pude aprender a conservar un espíritu de perseverancia, la maratón era de 5
kilómetros y yo no soy una persona que hace mucho ejercicio, a pesar de que el
deporte en el que mejor soy es en
atletismo, la maratón se me hizo eterna, pero pude cumplir mi objetivo de
acabar la carrera sin parar ni una sola vez. La razón por la cual me mantuve
fue porque quiero recuperar el talento que antes tenía en el atletismo, si bien
salgo a manejar bicicletas siempre cuando puedo, consideré que esa mentalidad y
acabar esa carrera sin parar sería un gran paso para poder recobrar ese estado
físico que tenía hace 4 años. También pude apreciar cómo algunos de mis
compañeros estuvieron junto a otros
acompañándolos y darles animo durante la carrera a pesar de que pudieron irse
de largo y acabarla antes, yo corrí la carrera junto a mi amigo Sebastián
Marquez, con quién estuve dando ánimos para acabar la carrera, en esto pude ver
una gran muestra de compañerismo, humildad y sobretodo de unidad, algo que
queríamos mostrar en el transcurso de la maratón ya que este es nuestro
objetivo. Después de esta experiencia, me decidí a ir aumentando más la
cantidad de vueltas que doy al Pentagonito en bicicleta, ya que consideré que
esta actitud también la podía aplicar cuando salía a montar bicicleta. Es esta
la razón por la cual considero que no solo ayudé a una Asociación Peruana de Síndrome
de Down y a las personas que padecen dicha condición, sino que me ayudé a
cumplir mis metas manteniéndome con la mirada fija a mi objetivo y a darme
cuenta que puedo cumplir mis metas con una mentalidad perseverante y optimista,
que también espero plasmar en otras actividades que no son físicas. Aunque
también debo decir que lo físico también jugó un rol importante, puede que mi
estado físico no sea el mejor, pero no es malo, aparte que pude ver un
compromiso, ya que yo normalmente después de mi catequesis de confirmación
normalmente voy a comer al McDonald, pero el sábado antes de la carrera no fui
a comer, al saber que esto me iba a afectar en la carrera y en cumplir mi objetivo,
aparte que previamente en la clase de Educación Física habíamos entrenado e
intenté sacar todo el provecho al entrenamiento.
La inocencia de un
niño puede servirnos como una gran fuente de aprendizaje
En agosto
tuve la oportunidad de viajar a Cusco, en donde, aparte de visitar distintos
lugares tuve la oportunidad de hacer CAS en el colegio Josefina Serrano en
donde hicimos una actividad sobre la comunidad a los niños de primer grado. Una
de las cosas que me llevo de esta experiencia es la alegría que vi reflejada en
la inocencia de los niños, a pesar de que no estén en la mejor posición
económica. Sin embargo una que me conmovió fue una niña llamada Shanin, que nos
dio clases de quechua a mí y a mis compañeros. La cuestión es que Shanin tiene
un problema de audición y la iban a operar en unos días. Sin embargo en la
clase la pude ver haciendo bromas y pasando un buen rato, y obviamente haciéndonos
pasar un momento memorable a nosotros. Luego de esta experiencia, salí un poco
apenado, al saber que una niña tan inocente y tan linda iba a ser sometida a
una operación, pero también alegre al ver que esto no logró afectar en cómo se
comportaba. No obstante me preguntaba ¿Por qué no podemos ver la vida como un
niño la ve a pesar de las preocupaciones? ¿Por qué las preocupaciones nos
impiden llevar una vida plena? y es que en mi vida diaria yo siempre pienso en
lo que tengo que hacer y cómo voy a organizar mi tiempo y a veces pienso que
esto impide que goce mi vida, considerando que no tengo ningún problema de
salud y que puede que esté perdiendo mucho tiempo de mi vida preocupándome de
cosas intrascendentes, pero ver a esa niña tan alegre fue como una llamada de
atención de que tengo que disfrutar más mi vida, ya que no sé cuando esta se va
acabar. También me demostró que en cada
día debemos hacer algo que trascienda en los demás, como esta niña lo hizo
transmitiendo parte de su cultura a nosotros. Aprendí que debo vivir cada día
de mi vida de una manera plena y hacer algo por los demás para dejar de pensar
en mí mismo para dar parte de mi tiempo a otras personas.
¿De qué manera
nuestra naturaleza puede impedir que hagamos una actividad de manera correcta?
Uno de los
grandes desafíos, para mí en la actividad de Cusco fue establecer un contacto
de amigo hacia los niños. Yo soy muy introvertido y no suelo tratar con niños,
ni mucho menos tengo ese espíritu de niño que me permitiría establecer un
vínculo con un infante. No pude organizar muy bien a los niños, ya que estos se
movían mucho y no sabía cómo decirles que se ordenen, también considerando que
los chicos no se querían juntar con las chicas. En el momento en el cual me
tocó dar la explicación, sentí que la hice muy rápido y con palabras que
probablemente un niño no puede captar a la primera, mientras que mi compañera,
con la que hice la actividad, empleó un lenguaje y explicó la dinámica del aro
de una manera que podían entender los niños. Si bien, salí de mi zona de confort al
expresarme con los niños, pero continué en esta al usar una forma de expresarme
a la que ya estoy acostumbrado, sin embargo creo que ese es el siguiente paso,
que espero dar en la siguiente actividad CAS que tenga con mi salón.
Experiencias
CAS:
Conocerme aceptarme
y superarme: Me
comprometí a acabar la carrera sin parar, algo que no era fácil para mí, pero
con determinación lo logré, no solo ayudando a la causa, sino a mí mismo.
Evalué como estoy viviendo mi vida gracias a la experiencia con Shanin.
Trabaja en
comunidad: Corrí la
maratón junto a un compañero dándonos aliento mutuo para conseguir el objetivo.
Asimismo hice la dinámica con una compañera
Lidera con
inspiración: Me tracé
un desafío y desarrollé la habilidad de mantenerme perseverante
Foto con mi salón en la maratón de la Asociación Peruana de Sindrome de Down

