Mis actividades CAS en los meses de enero y diciembre fueron
en su mayoría visitas a la casa de reposo “San Judas Tadeo” en el cual tuve la
oportunidad de relacionarme con personas de tercera edad y mejorar mi
comunicación con ellos.
A medida que una persona entra en contacto con realidades
distintas va dejando los estereotipos
Una de las primeras ideas que tenía antes de ir a la casa de
reposo es que me iba a encontrar con personas desanimadas con una visión muy
pesimistas y con muchas dificultades, algo que iba a representar un obstáculo
para las actividades. Sin embargo, la primera persona con la que tuve contacto
fue un señor llamado Alejandro, quien rompió todos mis estereotipos apenas tuve
un primer contacto con él. Me encontré con una persona muy inteligente, con la
que se podía hablar perfectamente y hasta en casos llego a tomar la iniciativa
de la conversación, le gustaba socializar y tenía una actitud bastante
confiada, como era de esperarse, tenía dificultades físicas, en este caso esta
era que no podía ver, pero esto no supuso un impedimento. Obviamente la
conversación no estuvo excelsa de fallos, a veces hablábamos de manera que él
no nos entendía, quizás porque no teníamos tanta confianza como él y en
ocasiones hablábamos en un tono de voz muy bajo y no nos podía escuchar. Otra
persona con la que tuve esta experiencia fue con un ancianito llamado Jiro, sin
ninguna duda lo que más lo caracteriza es su alegría y su actitud muy amigable,
he visto pocas personas tan alegres como el, ayudó a que me dé cuenta que no
necesariamente uno, por haber envejecido, tiene que perder la vitalidad,
siempre se mostró activo en el bingo, monopolio y el ludo, llegue a la
conclusión de que la vitalidad no es algo exclusivo de las personas jóvenes.
Otra ocasión en la que note la gran actitud de Jiro fue en la segunda visita,
cuando recuerdo que tuve que esperar a mi grupo porque llego una hora tarde, me
sentía muy cansado y sin muchas ganas de llevar a cabo la actividad, sin embargo,
cuando entramos lo primero que hizo Jiro al vernos fue sonreír y no tarde en
contagiarme de su sonrisa.
¿De que manera nuestras experiencias influyen en como vemos la vida?
A medida que iba conociendo a los señores de la casa de
reposo iba también enterándome de sus historias y con esto, sus problemas. De
esta manera, me encontraba con un Jiro, que estaba siempre alegre, vital y que
se encontraba bien en la casa de reposo, también encontré a un Alejandro que, a
pesar de que no se sentía mal, en ocasiones se encontraba mal por su dificultad
en la vista y porque extrañaba a su esposa. Sin embargo, lo que más me llamó la
atención fue cuando me toco conversar con una viejita, al verla la note triste
e incluso un poco molesta, al conversar con ella me dijo que en la
casa de reposo solo iba a encontrar tragedia y malas experiencias, llegue la
conclusión de que tenía esta visión por su experiencia propia. La señora tenía
un grave problema ya que no tenía suficiente dinero como pagar su operación y
esta carencia también hacia que tampoco pudiera pagar su estadía en la casa de
reposo. Me pareció curioso que a unos metros de una persona como Jiro, que si
bien no tiene una vida excelsa de problemas, tiene una visión y una actitud
positiva, me encuentre con una viejita que tiene la visión de que envejecer
solo trae malas consecuencias y que dentro de la casa de reposo solo se va a
encontrar tragedia. Con esto tuve la idea de que probablemente la visión que
tenga ella haya sido influenciada en gran parte por su experiencia personal,
que, si bien no es una “tragedia”, causa una visión poco optimista, no solo de
la vida propia, sino de la de los demás.
Las nuevas experiencias traen nuevos gustos
Experiencias:
Trabajo en comunidad:
Este se evidencio cuando se prepararon las actividades CAS y nos pusimos de
acuerdo en quien tenía que encargarse del señor Fernando, quien a veces no podía
realizar las mismas actividades que los demás.
Conocerse,
aceptarse y superarse: A pesar de mi desagrado por los juegos de mesa, pude
acompañar a los abuelitos en cada una de las visitas e incluso logré
desarrollar un gusto por estos juegos
Se compromete y
esfuerza: A pesar de que no soy bueno comunicándome con los abuelitos y no soy
muy paciente, logré establecer un lazo con ellos y estuve dispuesto a realizar
actividades que no eran de mi agrado.
Organiza
actividades: Organicé con mi grupo una serie de actividades, no solo para
divertirnos juntos y ayudarlos a que se relajen, sino también para mejorar
algunas dificultades que tenían, como el señor Alejandro que pudo entrenar la
vista al tener que ver los números de los naipes.
Evidencias:
Uno de mis compañeros en una partida de naipes

