martes, 31 de enero de 2017

Mis actividades CAS en los meses de enero y diciembre fueron en su mayoría visitas a la casa de reposo “San Judas Tadeo” en el cual tuve la oportunidad de relacionarme con personas de tercera edad y mejorar mi comunicación con ellos.

A medida que una persona entra en contacto con realidades distintas va dejando los estereotipos

Una de las primeras ideas que tenía antes de ir a la casa de reposo es que me iba a encontrar con personas desanimadas con una visión muy pesimistas y con muchas dificultades, algo que iba a representar un obstáculo para las actividades. Sin embargo, la primera persona con la que tuve contacto fue un señor llamado Alejandro, quien rompió todos mis estereotipos apenas tuve un primer contacto con él. Me encontré con una persona muy inteligente, con la que se podía hablar perfectamente y hasta en casos llego a tomar la iniciativa de la conversación, le gustaba socializar y tenía una actitud bastante confiada, como era de esperarse, tenía dificultades físicas, en este caso esta era que no podía ver, pero esto no supuso un impedimento. Obviamente la conversación no estuvo excelsa de fallos, a veces hablábamos de manera que él no nos entendía, quizás porque no teníamos tanta confianza como él y en ocasiones hablábamos en un tono de voz muy bajo y no nos podía escuchar. Otra persona con la que tuve esta experiencia fue con un ancianito llamado Jiro, sin ninguna duda lo que más lo caracteriza es su alegría y su actitud muy amigable, he visto pocas personas tan alegres como el, ayudó a que me dé cuenta que no necesariamente uno, por haber envejecido, tiene que perder la vitalidad, siempre se mostró activo en el bingo, monopolio y el ludo, llegue a la conclusión de que la vitalidad no es algo exclusivo de las personas jóvenes. Otra ocasión en la que note la gran actitud de Jiro fue en la segunda visita, cuando recuerdo que tuve que esperar a mi grupo porque llego una hora tarde, me sentía muy cansado y sin muchas ganas de llevar a cabo la actividad, sin embargo, cuando entramos lo primero que hizo Jiro al vernos fue sonreír y no tarde en contagiarme de su sonrisa.

¿De que manera nuestras experiencias influyen en como vemos la vida?

A medida que iba conociendo a los señores de la casa de reposo iba también enterándome de sus historias y con esto, sus problemas. De esta manera, me encontraba con un Jiro, que estaba siempre alegre, vital y que se encontraba bien en la casa de reposo, también encontré a un Alejandro que, a pesar de que no se sentía mal, en ocasiones se encontraba mal por su dificultad en la vista y porque extrañaba a su esposa. Sin embargo, lo que más me llamó la atención fue cuando me toco conversar con una viejita, al verla la note triste e incluso un poco molesta, al conversar con ella me dijo que   en la casa de reposo solo iba a encontrar tragedia y malas experiencias, llegue la conclusión de que tenía esta visión por su experiencia propia. La señora tenía un grave problema ya que no tenía suficiente dinero como pagar su operación y esta carencia también hacia que tampoco pudiera pagar su estadía en la casa de reposo. Me pareció curioso que a unos metros de una persona como Jiro, que si bien no tiene una vida excelsa de problemas, tiene una visión y una actitud positiva, me encuentre con una viejita que tiene la visión de que envejecer solo trae malas consecuencias y que dentro de la casa de reposo solo se va a encontrar tragedia. Con esto tuve la idea de que probablemente la visión que tenga ella haya sido influenciada en gran parte por su experiencia personal, que, si bien no es una “tragedia”, causa una visión poco optimista, no solo de la vida propia, sino de la de los demás.

Las nuevas experiencias traen nuevos gustos

 Uno de los elementos importantes de nuestras visitas fueron los juegos de mesa. Durante las visitas tuvimos la oportunidad de jugar ludo, bingo y monopolio. A mi particularmente no me gustaban los juegos de mesa, al principio no estaba muy entusiasmado, pero tenía que supervisar la partida de los señores. Sin embargo, a medida que avanzaba en la partida y entendía más los juegos de mesa llegaron a parecer divertidos, hubo incluso una oportunidad en la que, no había demasiadas personas para jugar, me ofreci de voluntario a tomar un lugar en el juego, obviamente sin dejar de colaborar con mi compañero, además, hubo muchas situaciones divertidas en las que nos reímos en grupo y nunca olvidare cuando Jiro soplaba el dado antes de lanzarlo para que le de suerte. Otro punto a destacar de esto es que me dejo ver el lado divertido de algunos ancianitos de la casa de reposo, como ejemplo tengo a la señorita Nido, quien siempre note seria, pero a la hora de jugar al ludo llego a reírse con nosotros y hacer un gesto de cruzar los dedos cuando una de sus piezas estaba en riesgo de ser comida. Sin embargo, no todo fue agradable, con las visitas también pude reafirmar mi desagrado hacia los juegos naipes, a pesar de que acepté jugar, estos juegos no me llegaron a agradar tanto como lo hizo el ludo.  Sin embargo, no hay lugar a duda que estas experiencias son las que más recordare de mi proyecto de CAS de verano. Otro punto a tomar en cuenta es que la señora Nido al principio no sabía cómo jugar los juegos de mesa, por lo cual tuvimos que enseñarle como era el juego, curiosamente fue la mejor en casi todas las veces que jugamos, especialmente en los naipes.


Experiencias:
Trabajo en comunidad: Este se evidencio cuando se prepararon las actividades CAS y nos pusimos de acuerdo en quien tenía que encargarse del señor Fernando, quien a veces no podía realizar las mismas actividades que los demás.
Conocerse, aceptarse y superarse: A pesar de mi desagrado por los juegos de mesa, pude acompañar a los abuelitos en cada una de las visitas e incluso logré desarrollar un gusto por estos juegos
Se compromete y esfuerza: A pesar de que no soy bueno comunicándome con los abuelitos y no soy muy paciente, logré establecer un lazo con ellos y estuve dispuesto a realizar actividades que no eran de mi agrado.
Organiza actividades: Organicé con mi grupo una serie de actividades, no solo para divertirnos juntos y ayudarlos a que se relajen, sino también para mejorar algunas dificultades que tenían, como el señor Alejandro que pudo entrenar la vista al tener que ver los números de los naipes.


Evidencias:


Uno de mis compañeros en una partida de naipes
En Abril y mayo mis principales actividades CAS fueron: Ventas, visita a albergue de perros y casa de reposo San Judas Tadeo. Con estas he podido aprender nuevas cosas, ampliar mi zona de comodidad y vencer algunos miedos y limitaciones que tenía. Así como viví bonitas experiencias con mi salón siendo “signo de unidad compartiendo nuestros talentos con el prójimo”.


Las experiencias incomodas nos ayudan a crecer más ya que nos obligan a salir de nuestra zona de comodidad y hacer que esta se amplíe.

Durante las experiencias CAS de estos dos meses me he sentido “obligado” por así decirlo a salir de mi zona de comodidad. En el caso de la visita al albergue me tocó limpiar el ambiente en el que vivían los perros, esto implicaba tener que limpiar sus heces. Esta actividad me resultó difícil ya que soy una persona bastante asquienta, en un principio pensé en pedir un cambio, pero luego pensé en el aprendizaje que podía adquirir. Ahora tengo al menos una idea de cómo limpiar el ambiente en el que vive un perro. Esto también se presentó con las ventas ya que tenía que hablar con personas con las que no tenía confianza, algo que se me hacía muy complicado ya que no tengo la dimensión social muy desarrollada. En el caso de las ventas tuve que hablar con los padres de familia que asistían a la escuela de padres, los únicos vendiendo éramos yo y mi un amigo ya que los demás tuvieron unos percances y no pudieron ir a vender, me tenía que mostrar bastante persuasivo y extrovertido para llamar la atención del cliente; aprendí a tener más contacto y confianza para lograr un objetivo. También aprendí que se debe hacer un enfoque a la causa y no tanto al producto, ya que una señora al contarle para que era la venta donó los dos soles. Mientras que en el asilo pasó lo mismo que en las ventas, tuve que hablar con los ancianitos, mi rol era el de la cocina, sin embargo hubo un momento en el que tuve que estar con los abuelitos. En el segundo piso había una abuelita llamada Carmen Rosa con la cual sostuve una conversación muy amena pero que se complicó algunas veces porque no escuchaba bien y tenía que seguirle la corriente con un “sí” o con un “ a ya”, me pude desenvolver más a medida que se desarrollaba la conversación. Luego cuando bajé tuve el valor para iniciar una conversación con un abuelito llamado Jaime, con él me desenvolví más ya que me sentí en mayor confianza al ser de mi mismo género y ser alguien que inspiraba más confianza, además de que ya había hablado con él en otra visita que hice de Communio. Algo que también debo destacar es que aprendí a valorar más mi juventud ya que tuve contacto con una realidad completamente distinta a la que estoy acostumbrado y vi a viejitos que, si bien no tenían un estado pleno de salud, disfrutaban de lo quizás poco que les quedaba de vida. Lo que aprendí fue a hablar y desenvolverme mejor con los abuelitos, sin embargo pienso que esto se puede mejorar en el caso de las abuelitas mujeres con las que nunca hablé y a apreciar más mi juventud ya que esta no volverá.

¿De qué manera el no tener un segundo plan repercute en el desarrollo de una actividad?

A medida que se realizaron las actividades CAS, obviamente se evidenciaron dificultades. Esto porque no todo debe salir según lo planificado. En el caso de la visita a la casa de reposo San Judas Tadeo, el carro en el que nos íbamos a desplazar no funcionaba e intentamos empujarlo para hacerlo encender, nos tardamos un poco, pero al final Fray Alberto, quién nos estaba cuidando, nos llevó en su van. Esto en un principio pareció algo tedioso pero al final fue una experiencia divertida, e incluso me extrañó  que los que organizaban la salida también disfrutaban del momento, además se puede decir que fuimos signo de unidad. Considero que  debimos tener un segundo plan, no creo que haya sido algo indispensable ya que algo que aprendí es que todos los problemas tienen solución y solo hace falta estar calmados y no estresarse, a la vez fue de ese error que aprendimos más y tuvimos esa experiencia como salón. Algo que también me gustaría recalcar es la frase que siempre nos repite nuestro turo que es “Un problema, dos soluciones”.  Sim embargo lo anterior dicho no quiere decir que dejemos de lado la planificación y que hagamos todo lo posible para que la actividad salga como se planificó.

Los errores son una de las mejores cosas de las experiencias CAS ya que estos suponen un mayor aprendizaje y hacerlo mejor en próximas veces.

Esto se evidenció en las ventas CAS ya que en nuestra primera venta hubo bastantes quejas porque las palomitas de maíz no tenían sabor y no estaban suaves. Ante esto tuvimos que desarrollar estrategias  para vender y hacer de nuestro producto algo mejor como asegurarnos que las palomitas tenían sal y conservarlas mejor. Otra de las actividades en la que se evidenció esto es en los feedbacks de las actividades en las cuales analizamos las falencias que se evidenciaron en la visita a la casa de reposo, falencias como  falta de organización y mal uso de tiempos que evitaremos que se den a toda costa. Otra cosa que me gustaría destacar es una reunión CAS en la que con mi tutor y una compañera analizamos lo que le faltaba al salón (iniciativa, organización) y que actividades podríamos proponer para mejorarlo y hacer nuestro proyecto CAS de una mejor manera.

¿Cómo repercute el tener un objetivo en el impacto que tiene la actividad CAS?

Hubo una hora CAS en la que nuestro salón se propuso crear un objetivo, como una misión que debíamos tener en cuenta en cada actividad CAS. El objetivo que sacamos fue “Ser signo de unidad compartiendo nuestros talentos con el prójimo”. Este propósito lo definimos para diferenciarnos de los demás salones, ya que en los lugares en los que vamos puede que vayan otros salones de mi promoción e incluso otros colegios IB y decidimos diferenciarnos siendo signo de unidad mientras compartíamos nuestros talentos con los demás. Podríamos decir que este propósito se cumplió en parte ya que, si bien hubo momentos en los que fuimos signo de unidad, como en los feedbacks y los momentos en los que bromeábamos, hablábamos y nos concentrábamos en una tarea en grupo. Sin embargo hubo momentos en los que esto no se evidenció ya que había veces en las que cada persona iba por su lado y se ocupaba de lo suyo y no ayudaba a su compañero que parecía tener una dificultad.

Experiencias CdD:
LIDERA CON INSPIRACIÓN: Desarrollé nuevas habilidades sociales para distintos objetivos y tipos de personas
ORGANIZA ACTIVIDADES: Propusimos y planificamos actividades en las visitas CAS y para mejorar la actitud de nuestro salón ante el proyecto. Además hallamos soluciones a los problemas que se presentaban en la actividad
CONOCERSE, ACEPTARSE Y SUPERARSE: Aprendí nuevas cosas y superé mis limitaciones y miedos para salir de mi zona comoda y aumentarla
TRABAJA EN COMUNIDAD: Trabajé con mi salón para organizar las actividades CAS y resolvimos los problemas que se presentaron juntos siendo signo de unidad
SE COMPROMETE Y ESFUERZA: Me esforcé y me comprometí con la causa e intenté asistir a cada una de las reuniones y actividades