viernes, 14 de julio de 2017

Mis actividades CAS durante el mes de junio se basaron en la planificación y la ejecución de una actividad en el colegio Rosa de América enfocada a niños de cuarto y tercer grado.

¿De qué manera las experiencias que tenemos en el presente nos preparan para otras experiencias y responsabilidades próximas?

A decir verdad, al inicio de año cuando nos dijeron que íbamos a trabajar con niños no me sentía muy entusiasmado ni motivado, porque personalmente no me gustan los niños y me cuesta mucho lidiar con ellos, además que en muchas ocasiones los critico ignorando que hace tan solo unos años yo era uno y que incluso puedo compartir características (aunque no muchas) con ellos, así esto también repercutía en mis planes de poder tener una familia en el futuro. En un inicio pensaba que hubiera sido mejor trabajar con, por ejemplo, animales en un albergue partiendo de la filosofía de que “ellos no te faltan el respeto ni son revoltosos y malcriados”, esta idea se fortaleció en las primeras visitas al encontrarme con niños más revoltosos, toscos, agresivos y en casos irrespetuosos que un niño en promedio tomando como referencia lo que recordaba de mi manera de ser a su edad y de mis compañeros. Sin embargo, en esta última visita pude entrar un poco más en contacto con los niños que lo que había hecho en pasadas visitas, algo que me hizo empatizar un poco más con estas personas y comprenderlas un poco más, si bien ya me había relacionado y hasta cierto punto empatizado con otros como Ismael, la diferencia era que me sentía un poco más abierto a poder no solo compartirles mis cosas o darles un poco más de mi tiempo, sino también para permitirme escucharlos, aunque en ocasiones no obtenga una respuesta positiva como ocurrió con uno de los niños, que al final de la visita se apartó del resto e intente llevarlo de vuelta se fue corriendo apenas detectó una mínima posibilidad para escapar de mí. Esto tiene como consecuencia el que ahora tengo muchas más ganas de tener una nueva visita y me siento más conectado que la anterior, una constante que veo en mis visitas en lo que va del año. No obstante, esto está lejos de ser la cosa más importante, ya que también me está permitiendo comprender un poco más a los demás, comprender que no todas las personas tienen que hacer caso a lo que les diga o que tiene que compartir mi forma de ser, saber que detrás de esas actitudes que me disgustan y a las que yo no estoy acostumbrado hay una historia completamente distinta a la que yo o mis compañeros hemos podido vivir en nuestra niñez y que a la ves debo estar agradecido por el entorno en el que me he desarrollado. Esta actividad está ocasionando en mí una ruptura de paradigmas y una apertura a comprender y aceptar realidades que no comparto que me van a ayudar a poder desarrollar y participar más activamente en próximas actividades que tenga y que me están abriendo caminos a poder empatizar más con los niños y, reconsiderar mi constante negativa a dar lugar a una familia en un futuro.

La realidad de una persona puede afectar en las relaciones que esta puede entablar con los demás.


A pesar de lo que mencioné en el anterior párrafo, en ocasiones durante la visita me sentí un poco frustrado por la actitud de los niños, para ser sincero sigo siendo muy impaciente con los niños, en ocasiones me llegué a enojar un poco porque no encontraba la manera que me hagan caso. La razón por la que  esto me frustró fue porque no comprendía como es que una persona, por más inocente o activo que fuera, llegara a ser tan malcriada o irrespetuosa como lo demostraban algunos de los niños, no comprendía su historia o su contexto. Antes esto me surgió una duda si esto podía afectar en sus relaciones interpersonales, sobretodo con las personas de su mismo contexto, que comparten hasta cierto punto características. Esta duda fue bastante bien respondida al final de la actividad cuando una maestra que nos vino a acompañar nos mencionó que uno de los niños estaba sufriendo de burlas porque en una ocasión agredió a una de las profesoras, razón por la que no se sentía bien durante la actividad y algo que también pudimos ver en el proceso. Ante esto me di cuenta que incluso en las personas que más deberían comprender o con las que más comparten características e ideas pueden llegar a discriminar o hacer sentir mal a esa persona, quizás no podamos dar conclusiones tan certeras porque estamos hablando de niños, pero incluso entre ellos, que comparten muchas características y que en muchas ocasiones presentan las mismas actitudes, se juzgan entre ellos, quizás debamos hacer un ejercicio de reflexión para comprender las historias de los demás y las actitudes que se toman ante estas.   

Experiencias:

Conocerse, aceptarse y superarse: Reconoci mis debilidades a la hora de comprender a los demás, y fortalecí mi empatía con los niños
Se compromete y esfuerza: Aumento mi compromiso y ahora estoy más envuelto en el proyecto
Organiza actividades: Organicé con mi salón la salida al Colegio Rosa de América
Trabajo en comunidad: Realizamos actividades deportivas con los niños en comunidades 

Yo en el área de baloncesto con los niños (soy el del fondo)