domingo, 1 de octubre de 2017

La actividad CAS que se llevó a cabo durante los meses fue la venta para recaudar fondos con la finalidad de llevar a cabo una actividad para los niños del colegio “Rosa de América”.

Cuando las personas subestiman sus capacidades se autolimitan

La organización de la venta de CAS no empezó con pie derecho, si bien se empezaron a designar roles específicos y destinados a distintos aspectos logísticos de la venta (vendedores, preparación de productos y compra de insumos, persona que recolecte el dinero y limpieza), este se hizo de manera un tanto desorganizada y, si bien en un principio estuvimos conectados, esta conexión se perdió progresivamente e incluso nuestra tutora tuvo que intervenir. Además, esto es algo que también recalcó nuestra tutora, nos habíamos propuesto poner a la venta demasiados productos, que probablemente no podríamos conseguir vender, esto también lo sentí, como si quisiéramos morder más de lo que podíamos masticar, no solo por la cantidad de productos, sino también por cuál era la actitud del salón en la planificación. Sin embargo, por otra parte, también sentía que presentar una gran variedad de productos haría que las personas se sientan más motivadas a comprar. Era cuestión de llegar a un equilibrio de manera que podamos optimizar las ventas, pero tampoco agobiarnos, algo que pensaba no habíamos alcanzado en la planificación. En un principio este me parecía el único problema que tenía el salón frente a las ventas CAS, sin embargo, los días pasaron muy rápido, y creo que se nos había olvidado que el día no estaba tan lejano como creíamos. Casi como de costumbre, un día antes realmente nos dimos cuenta que faltaba muy poco para las ventas y empezamos a hablar por el chat del salón para confirmar quienes iban a traer los materiales, mientras esto sucedía yo pensaba que esta venta de CAS no iba a funcionar. Sin embargo, las cosas salieron lo contrario a lo que me esperaba, nuestros productos fueron muy bien recibidos (sobretodo el cheesecake de oreo preparado por una de nuestras compañeras). El salón decidió quedarse en el primer recreo y terminar la clase de matemáticas un poco antes para ordenar todo para la venta. Como dato interesante puedo decir que otra razón por la que me sorprendieron las buenas ventas era que no se le había dedicado mucho tiempo a la publicidad e incluso en el primer recreo me pidieron imprimir un afiche para poder hacer publicidad el mismo día de la venta. Con esto aprendí que, si bien mi salón puede tener defectos y falencias en la organización y logística de las actividades, siempre debemos confiar más en nuestras virtudes que en estos defectos para poder sacar un proyecto adelante. Probablemente si nos hubiéramos enfocado en lo desorganizados que éramos o la falta de materiales que en ocasiones se dio, no hubiéramos tenido el mismo resultado. Esto no quiere decir que debamos aprender a convivir con estos defectos, de hecho, un paso importante sería analizar qué es lo que faltó para no volver a cometer los mismos errores, pero el punto es que, aun existiendo estas falencias, no podemos permitir que estas nos limiten y nos hagan desconfiar en nuestra virtud.

La buena comunicación y el compartir un mismo propósito es clave para alcanzar metas en un grupo de personas

Una de las actividades que tuve en mi tutoría consistía en que nos asignaban un papel y teníamos que dibujar lo que decía en él, en estos papeles se encontraban distintas partes del cuerpo humano (cabeza, oídos, ojos, etc), que próximamente teníamos que unir. A mí me tocó dibujar un tronco, que, obviamente al no saber cuál era el propósito o la meta final a la que se quería llegar con la actividad, dibujé el tronco de un árbol, que cuando se pidió que se ensamblara junto a las demás partes desentonaba con las demás piezas. Luego se nos pidió hacer el dibujo de nuevo, pero como ya sabía cuál era el propósito, hice bien el dibujo y el producto final quedó mejor. La diferencia principal entre ambas situaciones es el objetivo, mientras que, en el primero, cada uno tenía un objetivo individual, por lo que, a la hora de juntar los dibujos, estos no quedaban bien. Mientras que en la segunda todos realizaron el dibujo en vista a un objetivo grupal que era el hacer un dibujo de una persona, razón por la que ya no hice el tronco de un árbol sino, el torso de una persona. Aquí también se puede rescatar lo importante que es la comunicación entre las personas ya que el problema con la palabra “tronco” fue la interpretación que se le dio ya que no hubo un diálogo sobre qué es lo que se quería hacer. El problema de la comunicación se vio también en otra actividad que llevamos a cabo como salón, en este caso consistía en que uno de nosotros tenía que salir y cuando este esté ausente se tenía que designar a una persona que haga un movimiento que todos teníamos que seguir, cuando la persona vuelva, tenía que adivinar quién era la persona designada. Esta actividad la interpreté como cuando alguien se desconecta y pierde sintonía con lo que se está haciendo, se siente confundido y no sabe que es lo que se está haciendo provocado también porque no hay una comunicación ni conexión entre todos los integrantes del grupo.

Trabajo en comunidad: Colaboré con mi salón en la planificación y en la ejecución de las ventas CAS
Conocerse, aceptarse y superarse: Aprendimos como salón a reconocer y hacer frente a nuestros proyectos a pesar de nuestras falencias 
Se compromete y esfuerza: Nos comprometimos a tener una gran variedad de productos a la venta en nuestro día de ventas CAS
Organiza actividades: Organizamos y designamos roles como salón para la buena ejecución de las ventas CAS



 Yo en el castigo de la actividad del salón, después de no poder adivinar quien era el que marcaba el ritmo y los movimientos de los demás














                 
Mi salón en la organización de la venta CAS