La actividad CAS
que se llevó a cabo durante los meses fue la venta para recaudar fondos con la
finalidad de llevar a cabo una actividad para los niños del colegio “Rosa de
América”.
Cuando las
personas subestiman sus capacidades se autolimitan
La organización
de la venta de CAS no empezó con pie derecho, si bien se empezaron a designar
roles específicos y destinados a distintos aspectos logísticos de la venta
(vendedores, preparación de productos y compra de insumos, persona que
recolecte el dinero y limpieza), este se hizo de manera un tanto desorganizada
y, si bien en un principio estuvimos conectados, esta conexión se perdió
progresivamente e incluso nuestra tutora tuvo que intervenir. Además, esto es
algo que también recalcó nuestra tutora, nos habíamos propuesto poner a la
venta demasiados productos, que probablemente no podríamos conseguir vender,
esto también lo sentí, como si quisiéramos morder más de lo que podíamos masticar,
no solo por la cantidad de productos, sino también por cuál era la actitud del
salón en la planificación. Sin embargo, por otra parte, también sentía que
presentar una gran variedad de productos haría que las personas se sientan más
motivadas a comprar. Era cuestión de llegar a un equilibrio de manera que
podamos optimizar las ventas, pero tampoco agobiarnos, algo que pensaba no
habíamos alcanzado en la planificación. En un principio este me parecía el
único problema que tenía el salón frente a las ventas CAS, sin embargo, los
días pasaron muy rápido, y creo que se nos había olvidado que el día no estaba
tan lejano como creíamos. Casi como de costumbre, un día antes realmente nos
dimos cuenta que faltaba muy poco para las ventas y empezamos a hablar por el
chat del salón para confirmar quienes iban a traer los materiales, mientras
esto sucedía yo pensaba que esta venta de CAS no iba a funcionar. Sin embargo,
las cosas salieron lo contrario a lo que me esperaba, nuestros productos fueron
muy bien recibidos (sobretodo el cheesecake de oreo preparado por una de
nuestras compañeras). El salón decidió quedarse en el primer recreo y terminar
la clase de matemáticas un poco antes para ordenar todo para la venta. Como
dato interesante puedo decir que otra razón por la que me sorprendieron las
buenas ventas era que no se le había dedicado mucho tiempo a la publicidad e
incluso en el primer recreo me pidieron imprimir un afiche para poder hacer
publicidad el mismo día de la venta. Con esto aprendí que, si bien mi salón
puede tener defectos y falencias en la organización y logística de las
actividades, siempre debemos confiar más en nuestras virtudes que en estos
defectos para poder sacar un proyecto adelante. Probablemente si nos hubiéramos
enfocado en lo desorganizados que éramos o la falta de materiales que en
ocasiones se dio, no hubiéramos tenido el mismo resultado. Esto no quiere decir
que debamos aprender a convivir con estos defectos, de hecho, un paso
importante sería analizar qué es lo que faltó para no volver a cometer los
mismos errores, pero el punto es que, aun existiendo estas falencias, no
podemos permitir que estas nos limiten y nos hagan desconfiar en nuestra virtud.
La buena
comunicación y el compartir un mismo propósito es clave para alcanzar metas en
un grupo de personas
Una de las
actividades que tuve en mi tutoría consistía en que nos asignaban un papel y
teníamos que dibujar lo que decía en él, en estos papeles se encontraban
distintas partes del cuerpo humano (cabeza, oídos, ojos, etc), que próximamente
teníamos que unir. A mí me tocó dibujar un tronco, que, obviamente al no saber cuál
era el propósito o la meta final a la que se quería llegar con la actividad,
dibujé el tronco de un árbol, que cuando se pidió que se ensamblara junto a las
demás partes desentonaba con las demás piezas. Luego se nos pidió hacer el
dibujo de nuevo, pero como ya sabía cuál era el propósito, hice bien el dibujo
y el producto final quedó mejor. La diferencia principal entre ambas
situaciones es el objetivo, mientras que, en el primero, cada uno tenía un
objetivo individual, por lo que, a la hora de juntar los dibujos, estos no
quedaban bien. Mientras que en la segunda todos realizaron el dibujo en vista a
un objetivo grupal que era el hacer un dibujo de una persona, razón por la que
ya no hice el tronco de un árbol sino, el torso de una persona. Aquí también se
puede rescatar lo importante que es la comunicación entre las personas ya que
el problema con la palabra “tronco” fue la interpretación que se le dio ya que
no hubo un diálogo sobre qué es lo que se quería hacer. El problema de la
comunicación se vio también en otra actividad que llevamos a cabo como salón,
en este caso consistía en que uno de nosotros tenía que salir y cuando este
esté ausente se tenía que designar a una persona que haga un movimiento que
todos teníamos que seguir, cuando la persona vuelva, tenía que adivinar quién
era la persona designada. Esta actividad la interpreté como cuando alguien se
desconecta y pierde sintonía con lo que se está haciendo, se siente confundido
y no sabe que es lo que se está haciendo provocado también porque no hay una
comunicación ni conexión entre todos los integrantes del grupo.
Trabajo en comunidad: Colaboré con mi salón en la planificación y en la ejecución de las ventas CAS
Conocerse, aceptarse y superarse: Aprendimos como salón a reconocer y hacer frente a nuestros proyectos a pesar de nuestras falencias
Se compromete y esfuerza: Nos comprometimos a tener una gran variedad de productos a la venta en nuestro día de ventas CAS
Organiza actividades: Organizamos y designamos roles como salón para la buena ejecución de las ventas CAS
Mi salón en la organización de la venta CAS
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