En el mes de noviembre mi actividad CAS fue la jornada de
cierre del día 17 de noviembre de 2017.
Lo importante no solo es el objetivo, sino también es el
camino
Una de las dinámicas que se llevaron a cabo en la jornada
consistía en remojar un trapo en el mar e intentar llenar un balde escurriendo
este. Para la realización de esta dinámica mi grupo se organice en parejas para hacerlo de la
manera más rápida. Si bien la dinámica se realice con normalidad en los
primeros instantes, poco a poco se iban transgrediendo las reglas de manera
gradual, primero algunas personas utilizaron sus medias, polos, entre otras
prendas para poder vaciar la mayor cantidad de agua posible, pero luego los
otros equipos empezaron a llevar su balde directamente al mar para llenarlo y
así ganar el juego de manera rápida. Esto tuvo como consecuencia principal que
la dinámica perdiera su propósito de fomentar el trabajo en equipo y la
cooperación. Ante esta situación se nos planteó la importancia, no solo de
cumplir los objetivos que tengamos sino el camino que pasamos para lograrlos,
este último al final es el más importante ya que en el momento en el que los
grupos empezaron a llevar los baldes directamente al mar una dinámica con un
significado y un propósito se convertía en simplemente una acción de llenar un
balde que no tenía nada en especial y no era entretenida ¿En qué radicaba lo
divertido de la dinámica sino en el hecho de que tengamos que intentar acumular
la mayor cantidad de agua en los trapos? Y sobre todo ¿Realmente era importante
ganar el juego? Esta situación casi siempre la veo reflejada, por ejemplo, en
las clases de educación física cuando juego futbol con mis compañeros y
empiezan a aparecer discusiones y discrepancias entorpeciendo el ritmo del
juego, en estos casos siempre me digo a mi mismo ¿Tiene alguna trascendencia el
hecho que nuestro equipo gane o pierda? ¿El objetivo no es realmente divertirse
de una manera sana sin importar resultados? Esto mismo incluso se puede
extrapolar a la vida misma, siempre he considerado que lo realmente bello de
las metas es no lograrlas, sino cuando te das cuenta que puedes conseguirlas y
que estas muy cerca de cumplirlas. Si nuestras metas las cumpliéramos de manera
inmediata no sabríamos apreciarlas, no sacaríamos un aprendizaje y el reto perdería
su significado. Esto llegó a pasarme en este último año de colegio, este año ha
sido muy agitado con el programa del diploma y a veces considero que el estar
muy avocado en las metas que quería cumplir para cuando acabe el año podía impedir
que disfrute de los últimos momentos de mi etapa escolar. Como ejemplo puedo
poner el hecho de que hace unos días yo y muchos de mis compañeros de promoción
pasamos nuestro último segundo recreo en un laboratorio, en mi caso sin darme cuenta ya que estaba muy
pendiente, como muchos de mis compañeros, en un Proyecto de informática que se tenía
que terminar para ese mismo día. En este caso considero que mi obsesión por el Proyecto
hizo que mi último recreo, que se supone debía ser algo especial, terminara en
45 minutos copiando códigos en una computadora.
Es importante definir que nos llevamos y que dejamos en cada
lugar por el que pasamos
Si me pidieran definir esta etapa del año, probablemente
usaría la palabra nostalgia y recuerdo, es en estos momentos en los que uno
mira en retrospectiva todo lo que ha pasado durante el año, y particularmente
en este, en toda mi etapa escolar y realmente uno se siente agradecido por lo
que tiene. Estos sentimientos han evocado en mí un sentimiento de gratitud hacia
mi colegio ya que considero que mucho de lo que soy es gracias a este.
Particularmente lo que me llevo del colegio son principios y valores y es algo
que considero muy importante para mi vida en el mundo fuera de este. En realidad,
estos últimos días me han servido para darme cuenta y apreciar (más de lo que
ya apreciaba) la importancia del colegio en mi vida ya que soy consciente de
que, a pesar de los momentos de estrés que he podido tener dentro de este me
llevo, como mencionaba un profesor, el carisma agustino. Obviamente también me
llevo grandes amigos con los que seguiré en contacto después de que me vaya del
colegio, además de grandes experiencias junto a muchos profesores que es otra
cosa que puedo rescatar del colegio, la gran unión entre los docentes y los
alumnos. No obstante no puedo decir que es lo que he dejado, aún no soy
consciente que estoy dejando a esta institución, razones pueden haber muchas,
quizás porque el significado de la
expresión “qué es lo que dejo” no lo comprendo al 100%, o porque estoy
demasiado enfocado en las cosas que me he llevado del colegio que he olvidado
lo que he dejado o, espero no sea así, porque realmente no he dejado nada en mi
paso por el colegio, esto es algo que voy a tener que pensar en los siguientes
días, no me gustaría irme del colegio sin saber que he dejado ya que así como el colegio provocó un cambio en mí, yo debí haber generado un cambio en el colegio. No obstante, lo
que puedo decir con seguridad es que, muy aparte del conocimiento académico, lo
que tengo realmente seguro es no solo el hecho de que me he llevado muchas
cosas del colegio que me definirán para toda la vida, sino que en mi paso por la universidad y por todos los
ambientes por los que pase siempre conservaré los valores adquiridos, no solo
por mí, sino también por mis compañeros y maestros que ayudaron a forjarme y
mis padres que decidieron meterme en esta institución.




