viernes, 1 de diciembre de 2017

En el mes de noviembre mi actividad CAS fue la jornada de cierre del día 17 de noviembre de 2017.

Lo importante no solo es el objetivo, sino también es el camino

Una de las dinámicas que se llevaron a cabo en la jornada consistía en remojar un trapo en el mar e intentar llenar un balde escurriendo este. Para la realización de esta dinámica mi grupo se organice en parejas para hacerlo de la manera más rápida. Si bien la dinámica se realice con normalidad en los primeros instantes, poco a poco se iban transgrediendo las reglas de manera gradual, primero algunas personas utilizaron sus medias, polos, entre otras prendas para poder vaciar la mayor cantidad de agua posible, pero luego los otros equipos empezaron a llevar su balde directamente al mar para llenarlo y así ganar el juego de manera rápida. Esto tuvo como consecuencia principal que la dinámica perdiera su propósito de fomentar el trabajo en equipo y la cooperación. Ante esta situación se nos planteó la importancia, no solo de cumplir los objetivos que tengamos sino el camino que pasamos para lograrlos, este último al final es el más importante ya que en el momento en el que los grupos empezaron a llevar los baldes directamente al mar una dinámica con un significado y un propósito se convertía en simplemente una acción de llenar un balde que no tenía nada en especial y no era entretenida ¿En qué radicaba lo divertido de la dinámica sino en el hecho de que tengamos que intentar acumular la mayor cantidad de agua en los trapos? Y sobre todo ¿Realmente era importante ganar el juego? Esta situación casi siempre la veo reflejada, por ejemplo, en las clases de educación física cuando juego futbol con mis compañeros y empiezan a aparecer discusiones y discrepancias entorpeciendo el ritmo del juego, en estos casos siempre me digo a mi mismo ¿Tiene alguna trascendencia el hecho que nuestro equipo gane o pierda? ¿El objetivo no es realmente divertirse de una manera sana sin importar resultados? Esto mismo incluso se puede extrapolar a la vida misma, siempre he considerado que lo realmente bello de las metas es no lograrlas, sino cuando te das cuenta que puedes conseguirlas y que estas muy cerca de cumplirlas. Si nuestras metas las cumpliéramos de manera inmediata no sabríamos apreciarlas, no sacaríamos un aprendizaje y el reto perdería su significado. Esto llegó a pasarme en este último año de colegio, este año ha sido muy agitado con el programa del diploma y a veces considero que el estar muy avocado en las metas que quería cumplir para cuando acabe el año podía impedir que disfrute de los últimos momentos de mi etapa escolar. Como ejemplo puedo poner el hecho de que hace unos días yo y muchos de mis compañeros de promoción pasamos nuestro último segundo recreo en un laboratorio, en mi caso sin darme cuenta ya que estaba muy pendiente, como muchos de mis compañeros, en un Proyecto de informática que se tenía que terminar para ese mismo día. En este caso considero que mi obsesión por el Proyecto hizo que mi último recreo, que se supone debía ser algo especial, terminara en 45 minutos copiando códigos en una computadora.

Es importante definir que nos llevamos y que dejamos en cada lugar por el que pasamos


Si me pidieran definir esta etapa del año, probablemente usaría la palabra nostalgia y recuerdo, es en estos momentos en los que uno mira en retrospectiva todo lo que ha pasado durante el año, y particularmente en este, en toda mi etapa escolar y realmente uno se siente agradecido por lo que tiene. Estos sentimientos han evocado en mí un sentimiento de gratitud hacia mi colegio ya que considero que mucho de lo que soy es gracias a este. Particularmente lo que me llevo del colegio son principios y valores y es algo que considero muy importante para mi vida en el mundo fuera de este. En realidad, estos últimos días me han servido para darme cuenta y apreciar (más de lo que ya apreciaba) la importancia del colegio en mi vida ya que soy consciente de que, a pesar de los momentos de estrés que he podido tener dentro de este me llevo, como mencionaba un profesor, el carisma agustino. Obviamente también me llevo grandes amigos con los que seguiré en contacto después de que me vaya del colegio, además de grandes experiencias junto a muchos profesores que es otra cosa que puedo rescatar del colegio, la gran unión entre los docentes y los alumnos. No obstante no puedo decir que es lo que he dejado, aún no soy consciente que estoy dejando a esta institución, razones pueden haber muchas, quizás porque  el significado de la expresión “qué es lo que dejo” no lo comprendo al 100%, o porque estoy demasiado enfocado en las cosas que me he llevado del colegio que he olvidado lo que he dejado o, espero no sea así, porque realmente no he dejado nada en mi paso por el colegio, esto es algo que voy a tener que pensar en los siguientes días, no me gustaría irme del colegio sin saber que he dejado ya que así como el colegio provocó un cambio en mí, yo debí haber generado un cambio en el colegio. No obstante, lo que puedo decir con seguridad es que, muy aparte del conocimiento académico, lo que tengo realmente seguro es no solo el hecho de que me he llevado muchas cosas del colegio que me definirán para toda la vida, sino que en mi paso por la universidad y por todos los ambientes por los que pase siempre conservaré los valores adquiridos, no solo por mí, sino también por mis compañeros y maestros que ayudaron a forjarme y mis padres que decidieron meterme en esta institución.